Causas de la ralentización del turismo dominicano durante el primer cuatrimestre de 2025

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Por Melvinson Almánzar

Durante los primeros cuatro meses de 2025, la llegada de turistas a República Dominicana apenas creció un 1% en comparación con el mismo período del año anterior. A simple vista, parece un dato técnico, pero detrás de esta cifra se esconde una verdad incómoda: el turismo dominicano está atravesando una desaceleración que no podemos ignorar.

El Ministerio de Turismo celebra “récords históricos de visitantes”, pero esa cifra incluye a pasajeros de cruceros que no necesariamente bajan del barco, no duermen en el país, ni consumen a niveles significativos. En contraste, los turistas reales (aquellos que pernoctan al menos una noche) crecieron solo en poco más de 31 mil personas con respecto a 2024. Un incremento marginal que, si lo comparamos con otros períodos prepandemia, marca un freno evidente al dinamismo que veníamos exhibiendo.

¿Qué pasó en el primer trimestre?

Hace unas semanas, el ministro David Colado dijo en La Semanal, que por vía aérea el país recibió 2,320,725 turistas entre enero y marzo de este año. Esa cantidad implica una disminución del 0.6 % en relación con 2024, representa un aumento del 12 % frente al primer trimestre de 2023 y un crecimiento de 24 % respecto a 2019.

Collado alegó que esos resultados interanuales estuvieron influenciados por factores estacionales como el año bisiesto (febrero de 2025 tuvo un día menos que en 2024) y el calendario de Semana Santa (que en 2024 se celebró en marzo, a diferencia de esta Semana Mayor).

Febrero negro

Según datos oficiales, 588,212 pasajeros no residentes ingresaron por vía aérea a la República Dominicana en febrero de 2025, lo que representa una disminución del 9.85% respecto al mismo mes de 2024, cuando el país recibió a 755,832 extranjeros.

Este descenso representa uno de los golpes más marcados al flujo de turistas en los últimos años —fuera del contexto pandémico— y refuerza la evidencia de una ralentización general que ya se venía observando desde enero.

Una Semana Santa exitosa, pero engañosa

La República Dominicana registró un incremento del 3% en la ocupación hotelera durante el asueto de Semana Santa 2025 en comparación con el mismo período del año anterior.

Según datos preliminares ofrecidos por la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), la ocupación nacional se situó en 80.7%, superando el 77.7% alcanzado en 2024. El ministro de Turismo, David Collado, resaltó que durante la Semana Mayor el país recibió más de 200,000 turistas, generando ingresos superiores a US$240 millones.

Agunos destinos mostraron fuerza durante la Semana Santa 2025, tal es el caso de Bayahíbe y La Romana registraron una ocupación de 85.9% este año, equivalente a un aumento de 2.3% respecto al año anterior. También, la ocupación hotelera mostró alzas en Bávaro y Punta Cana, en la provincia La Altagracia, al este del país, con un incremento de 2.4% al compararse con los datos de 2024. Este año, la ocupación en esa zona totalizó un 90.6%.

No obstante, tanto Juan Dolio y Boca Chica como Samaná presentaron una disminución en su ocupación hotelera durante la Semana Mayor, celebrada entre el 13 y el 19 de abril de este año. Juan Dolio y Boca Chica se ubicaron en 68.7%, frente al 72.6% registrado en 2024, mientras que Samaná, al norte de República Dominicana, cayó a 70.3%, frente al 74.2% del año anterior. Esos destinos redujeron su ocupación en poco más del 5 % en promedio.

Aunque la ocupación hotelera en zonas como Punta Cana y Bávaro sigue alta, hay poca expansión visible hacia nuevos polos o diversificación de productos turísticos.

¿Qué está pasando? Del rebote al techo

La explosión del turismo tras la pandemia fue real, pero también predecible. La gente tenía ganas de viajar, los destinos reabrieron y los números subieron. Pero ya no estamos en 2022. La curva de recuperación ha llegado a su punto más alto y ahora enfrentamos el verdadero reto: mantenernos en crecimiento sin el impulso artificial del efecto rebote. El crecimiento extraordinario que se registró tras la reapertura global se ha estabilizado. La “ola de recuperación” ha perdido fuerza, y el sector entra en una etapa de crecimiento moderado.

Competencia creciente, retos internos

Hoy competimos con más destinos caribeños que antes, muchos de ellos invirtiendo agresivamente en promoción, diversificación de su oferta y sostenibilidad. Mientras tanto, República Dominicana aún tiene desafíos en infraestructura, conectividad interna, desigualdad entre polos turísticos y seguridad vial.

Destinos como México, Jamaica, Colombia y Aruba están invirtiendo agresivamente en promoción y diversificación, atrayendo visitantes que antes elegían RD. Además, algunos destinos como Juan Dolio, Boca Chica o Samaná han visto disminuir su ocupación hotelera, lo que sugiere que la demanda se concentra en lugares puntuales, dejando atrás a otras zonas con gran potencial turístico.

Factores económicos globales

Inflación persistente y desaceleración económica en mercados emisores clave (como EE. UU. y Europa) han reducido el gasto en viajes internacionales.

Por ejemplo, las reservas de viajes desde Canadá a EE. UU. para el período abril-septiembre de 2025 disminuyeron más del 70% en comparación con el año anterior. El turismo europeo a EE. UU. también disminuyó un 17% en general, con países como Irlanda, Alemania y Noruega experimentando disminuciones superiores al 20%. En total, los visitantes extranjeros a Estados Unidos cayeron un 12% interanual en marzo de 2025, la caída más severa desde la pandemia de COVID-19. (Wikipedia)

Este contexto económico adverso en mercados emisores clave ha tenido un efecto directo en destinos turísticos como la República Dominicana, que ha experimentado una disminución en la llegada de turistas durante el primer cuatrimestre de 2025.

Las cifras deben decir la verdad

No se trata de desmeritar el trabajo del Ministerio de Turismo ni de ignorar los avances. Pero inflar los datos con cruceristas que no impactan significativamente la economía local puede hacernos perder de vista la realidad: el verdadero turismo (el que genera empleos, mueve divisas y promueve desarrollo sostenible) necesita atención estratégica.

Enfoque en campaña politica de las acciones

En la República Dominicana hay algo que salta más que el sol en las playas de Punta Cana: David Collado, ministro de Turismo es uno de los funcionarios más visibles y posiblemente más estratégicos del gobierno. Sus inseparables gafas negras, su tono directo y su dominio del timing mediático forman parte de una fórmula bien pensada.

La gestión de Collado ha estado marcada por una agresiva estrategia de marketing turístico, con campañas internacionales, presentaciones glamurosas y cifras que, aunque llamativas, han comenzado a generar cuestionamientos. ¿Estamos frente a una revolución en el turismo dominicano o ante una sofisticada operación de autopromoción? ¿Es el turismo es una meta o un trampolín?

Es hora de un nuevo enfoque

El futuro del turismo dominicano no está en sumar millones en boletines de prensa, sino en:

  • Diversificar la oferta turística más allá del “todo incluido”.
  • Potenciar el ecoturismo, el turismo cultural y comunitario.
  • Mejorar la conectividad interna y la experiencia del visitante.
  • Fortalecer la data real y transparente para la toma de decisiones.

La marca país es fuerte, sí. Pero si queremos seguir siendo líderes en el Caribe, debemos evitar caer en la complacencia de los récords sin sustancia. Hoy más que nunca, necesitamos visión, innovación y políticas que pongan la calidad del turismo por encima de la cantidad de visitantes.

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