TBT: Cine Lido, la experiencia pornográfica de una «generación con pudor»

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Nuestra sección #TBT, es dedicada a los lugares históricos del país, de manera que puedas analizar mejor tus opciones para hacer turismo, al tiempo que aprendes sobre los grandes acontecimientos del pasado nacional.

Para nadie es un secreto que la descomposición social que vive república Dominicana la está convirtiendo en una sociedad enferma, a la luz de algunos sociólogos «cada vez más invivible, caracterizada por el conjunto de manifestaciones que se dan en términos de valores y ética, que por demás tiene como combustible la impunidad, que acelera el comportamiento delictivo».

La intención de este trabajo periodístico no es entrar en detalles de la conducta social a lo largo de la historia dominicana contemporánea, pero para especialistas e improvisados, la actual conducta delictiva tanto de adolescentes como de jóvenes, la depravación sexual, la descomposición ética y moral en su conjunto, es mucho mayor que en las décadas de los 60, 70, 80 y 90.

Establecido responsablemente este criterio que se soporta en aumento de las drogas, los robos, las violaciones sexuales, la pederastia revelada, el embarazo en adolescente (probablemente), el matrimonio infantil (probablemente), los crimines y cualquier indicador que refleje descomposición, pues pasamos el #TBT de este jueves.

Apuntes del cine dominicano

El cine aparece en la República Dominicana en la ciudad norteña de Puerto Plata en una noche del 27 de agosto de 1900. El teatro Curiel de esta ciudad sirve como el espacio de exhibición del cinematógrafo de los hermanos Lumiére, gracias a la iniciativa del comerciante Francesco Grecco, quien realiza varios viajes a través del Caribe mostrando esta atractiva invención.

Después de estas primeras manifestaciones cinematográficas se detecta en la prehistoria fílmica del cine dominicano, los trabajos del fotógrafo y editor Francisco Palau, que en 1922 al lado del fotógrafo Tuto Báez y Juan B. Alfonseca hacen la primera película de ficción del cine dominicano: “La leyenda de la virgen de la Altagracia”, con la colaboración en los textos del historiador Bernardo Pichardo. Palau la estrena en la noche del 16 de febrero de 1923, convirtiendo esta producción de cortometraje en la primera película dominicana.

El Cine Lido

Cuando termina la dictadura trujillista en 1961 la ciudad de Santo Domingo empieza un proceso de expansión y más salas de cines se van construyendo. El 8 de febrero de 1963, se abre el Teatro Lido en la avenida Mella número 100 (antes calle Capotillo). Como sala de estreno, el inicio de este local se enfoca en material de todo género y público. Lido perteneció a la empresa teatral Apolo y fue inaugurado el 3 de febrero de 1963 con la gala premier de una gran obra de Joe Pasternak, en la que participaron Doris Day, Stephen Boyd, Jimmy Durante, Martha Roye: “Jumbo, La sensación del circo”.

El establecimiento contaba con 900 asientos, aire acondicionado, bar, pantalla lumínica, platón fiberglas, lobby con aire acondicionado, pasillos alfombrados, área de fumar, etc. El 24 de enero de 1972 la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía anunció que las películas pornográficas prohibidas en el pasado podrían exhibirse en el Lido. Presidía la institución el doctor Félix María Benzo, quien declaró que “de esa manera se complace a un enorme número de personas que así lo habían pedido.

Benzo aclaró que la autorización solo era extensible a los temas de tipo sexual “y no a las películas prohibidas por otras razones”, como “Los comediantes”, que narra la vida y los hechos “del difunto dictador François Duvalier” y “La batalla de Argel”, que recoge las luchas guerrilleras del pueblo argelino por su liberación. Estas quedaron censuradas.

Con esta modalidad, Santo Domingo se colocó al nivel de capitales del Caribe “donde hay cines exclusivamente para la exhibición de cintas cinematográficas picantes”, dijo.

Me cuenta el comunicador José Pérez que el cine Lido se podía considerar un matadero sexual, donde los jóvenes iban a desahogar placeres.

«No viví tan de lleno la experiencia, pero los amigos hasta pedían dinero a los padres para irse a Lido a descremar (¿Qué habrá querido decir?)».

«Recuerdo que el periódico El Nacional ponía la cartelera y la silueta de una dama, ya tu sabes lo que eso significaba. En ese cine había que fijarse muy bien al sentarse y revisar los asientos para no embarrarse (Umm)», exclamó Pérez.

Un periodista amigo que me pidió no revelar su nombre me hizo algunas confesiones de su experiencia en el Lido.

«Hermano el Lido tenía varios pisos y vendía en las afueras periódicos con imágenes picantes y papel tolla o sanitario. Fácilmente si estabas en el piso de abajo te caín cosas desagradables encima», dijo la fuente gruñendo los dientes en modo de autocensura.

El cineasta Hans García nos cuenta que Frente al parque Enriquillo (antiguo Parque Julia), en la calle Ravelo, operaba el cine Atenas, inaugurado en julio de 1953. Perteneciente a la empresa Apolo, y cuyo administrador es el señor Dardo Hermann, con una capacidad para 2000 personas. Su tecnología era avalada por los equipos de la marca Simplex, los más sofisticados de la época.

«El cine Lido operaba diario, pero era muy caro, era para una elite y la entrada en el inicio de los 80 costaba unos RD2.50. Yo prefería ir los lunes al cine Atenas que eran dos películas por solo 50 centavos; ponían hasta pornográficas y recuerdo que afuera vendían pedazos de papel para los más atrevidos (sonrisas)», expresó el cineasta.

El Lido exhibía su cartelera con tandas desde las 5:00 de la tarde. Igual camino corre el Apolo en la misma avenida y el Lux que, en sus postrimerías, se dedican a exhibir material de este tipo en 35mm y luego en formato de VHS y DVD con la adaptación de un proyector para estos formatos.

Perteneció a la empresa teatral Apolo de la familia Gómez. El 21 de noviembre de 2005 la compañía Sagitario Films informó que daba por terminado el arrendamiento del cine Lido, y que por lo tanto permanecería cerrado. Al día siguiente comenzó tandas nocturnas estrenando “I am curius, Yellow”, una cinta que causó un extenso debate en los Estados Unidos.

En definitiva, aunque las viejas generaciones tienen la fama de ser menos corrompidas, no es menos cierto que tienen su historia y en países como el nuestro los lugares como el cine Lido merecen ser recordados, sin tapujo. Nunca olvido una frase que utilizaba el maestro de antropología José Guerrero, en las aulas de la UASD: «NO HAY CULTURA BUENA NI MALA, SOLO HAY QUE SABERLA ENTENDER».-

Fuentes: DGCine, Periódico Hoy, Blog Antes y ahora.

Melvinson Almánzar, es periodista egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Actualmente cursa maestría de Relaciones Públicas y Comunicación Estratégica en la misma universidad. Apasionado del turismo y de medio uso en el área de las relaciones públicas. Exdirector de Comunicaciones de la Oficina Técnica de Transporte (OTTT), Exdirector de Prensa del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), Exdirector de Comunicaciones de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA). Obrero de la prensa, algunos fuegos apagados en materia de comunicación institucional y enganchado a defensor del turismo en días duros del Covid-19, director del portal turístico www.visitantes.do/.

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